Marzo y abril de 1941
PREFACIO
17 de marzo de 1941
La actual política del Partido para el campo no es ya, como durante los diez años de la guerra civil, la política de revolución agraria, sino la de frente único nacional antijaponés. Todo el Partido debe llevar a efecto las instrucciones del Comité Central de 7 de julio y de 25 de diciembre de 1940[1], así como las que salgan del VII Congreso Nacional, próximo a celebrarse. Publicamos los presentes materiales con el fin de ayudar a los camaradas a encontrar un método de estudio de los problemas. El estilo de trabajo de muchos camaradas nuestros sigue siendo tratar las cosas superficialmente, sin procurar comprenderlas a fondo; incluso ignoran totalmente las condiciones en la base, y, sin embargo, desempeñan un trabajo de dirección. Este es un fenómeno peligroso en extremo. Sin un conocimiento verdaderamente concreto de las condiciones reales de las diversas clases en la sociedad china, no puede haber una dirección verdaderamente buena.
El único medio para conocer una situación es hacer una investigación social, una investigación sobre la situación viva de las diversas clases sociales. Para quienes desempeñan el trabajo de dirección, el medio fundamental para conocer la situación es elegir, de acuerdo con un plan, algunas ciudades y aldeas y concentrarse allí en una serie de minuciosas investigaciones utilizando el punto de vista fundamental del marxismo: el método del análisis de clases. Sólo así podemos adquirir los conocimientos básicos sobre los problemas sociales de China.
Para hacer esto, es necesario, en primer lugar, mirar hacia abajo y no hacia el cielo. A menos que uno tenga el interés y la decisión de mirar hacia abajo, no logrará entender realmente las cosas de China en toda su vida.
En segundo lugar, hay que convocar reuniones de investigación. De ninguna manera se puede adquirir un conocimiento completo mirando aquí y allá y escuchando rumores callejeros. De los materiales que recogí a través de reuniones de investigación, los concernientes a Junán y a las montañas Chingkang se han perdido. Los principales materiales que se publican aquí son "Investigación en el distrito de Singkuo", "Investigación en el cantón de Changkang" e "Investigación en el cantón de Tsaisi". Realizar reuniones de investigación es el método más simple, fácil y seguro, y con él he obtenido mucho provecho; se trata de una escuela mejor que cualquier universidad. A estas reuniones hay que invitar a cuadros realmente experimentados de los niveles medio e inferior, o a gente sencilla. Durante mis investigaciones en cinco distritos de la provincia de Junán y dos de las montañas Chingkang, conversé con cuadros responsables del nivel medio de estos distritos; durante la investigación en el distrito de Sünwu conversé con algunos cuadros medios e inferiores, un siutsai[2] pobre, un antiguo presidente arruinado de la cámara de comercio y un funcionario subalterno que había perdido su empleo en la recaudación de impuestos del distrito. 'Todos ellos me proporcionaron una gran cantidad de información que hasta entonces ignoraba. La persona que por primera vez me dio un cuadro completo de la corrupción en las prisiones chinas fue un simple carcelero, a quien conocí al hacer mi investigación en el distrito de jengshan, Junán. Durante mis investigaciones en el distrito de Singkuo y los cantones de Changkang y Tsaisi, conversé con camaradas que trabajaban en el nivel de cantón y con campesinos corrientes. Todas estas gentes - los cuadros, los campesinos, el siutsai, el carcelero, el comerciante y el recaudador de impuestos - fueron mis estimados maestros; siendo su alumno, me comporté, como es debido, con respeto y dedicación, y los traté con camaradería; de otro modo, no me habrían hecho caso, no me habrían dicho nada de lo que sabían o no me lo habrían dicho todo. Una reunión de investigación no necesita ser muy numerosa; basta con la presencia de tres a cinco, o siete u ocho personas. Es necesario destinar suficiente tiempo, tener preparado un cuestionario y, además, hacer personalmente las preguntas, anotar las respuestas y discutir con los asistentes. Esto quiere decir que sin un gran entusiasmo, sin la decisión de mirar hacia abajo, sin la sed de conocer, sin la disposición a despojarse de toda apestosa presunción y ser de buen grado un modesto alumno, será imposible hacer una investigación o hacerla bien. Hay que comprender que las masas son los verdaderos héroes, en tanto que nosotros somos a menudo pueriles y ridículos; sin comprender esto, no podremos adquirir ni los conocimientos más elementales.
Repito que el objetivo principal de la publicación de estos materiales de referencia es mostrar un método para conocer las condiciones en la base, y no exigir a nuestros camaradas que memoricen los datos concretos y las conclusiones que se desprenden de ellos. Hablando en general, la burguesía china, que se halla en su infancia, no ha podido ni podrá jamás proporcionarnos datos relativamente completos, ni aun elementales, sobre la situación de la sociedad, como lo ha hecho la burguesía de Europa, Norteamérica o el Japón; por consiguiente, tenemos que recogerlos nosotros mismos. Hablando específicamente, quienes se dedican al trabajo práctico deben mantenerse siempre al tanto de las condiciones cambiantes, y en este aspecto el Partido Comunista de ningún país puede depender del esfuerzo ajeno. Por lo tanto, toda persona que se encargue de un trabajo práctico debe investigar las condiciones en la base. Semejante investigación se hace especialmente necesaria para quienes tienen sólo conocimientos teóricos y no se hallan al corriente de las condiciones reales; sin hacerla, no podrán vincular la teoría con la práctica. "Quien no ha investigado no tiene derecho a opinar." Aunque esta afirmación ha sido ridiculizada como "empirismo estrecho", hasta la fecha no me arrepiento de haberla hecho; al contrario, sigo insistiendo en que sin haber investigado nadie puede tener derecho a opinar. Hay muchos que, "apenas descienden de su carroza", comienzan a vociferar, a lanzar opiniones criticando esto y censurando aquello; pero, en los hechos, de cada diez personas así, diez fracasan, porque sus comentarios o críticas, que no están fundamentados en una investigación minuciosa, no son más que charlatanería. Innumerables son los daños que han causado a nuestro Partido semejantes "enviados imperiales", a los que encontramos aquí y allá, casi en todas partes. Con razón dice Stalin que "la teoría deja de tener objeto cuando no se halla vinculada a la práctica revolucionaria". Y con razón agrega que "la práctica es ciega si la teoría revolucionaria no alumbra su camino"[3]. Sólo se puede acusar de "empirismo estrecho" a los "prácticos", que andan a tientas y carecen de perspectiva y previsión.
Aún hoy, siento vivamente la necesidad de estudiar minuciosamente las cosas de China y del mundo. Esto tiene que ver con la insuficiencia de mis conocimientos al respecto; no es que yo lo sepa todo y los demás sean ignorantes. Aprender de las masas y continuar siendo un modesto alumno suyo, junto con todos los camaradas del Partido: tal es mi deseo.
EPILOGO
19 de abril de 1941
La experiencia de los diez años de la guerra civil es la mejor y más
inmediata referencia para el actual período, el de la Guerra de
Resistencia. Sin embargo, esto no se refiere a la línea táctica,
sino a cómo hemos de vincularnos con las masas y movilizarlas en la
lucha contra el enemigo. La actual línea táctica del Partido
presenta una diferencia de principio con la que seguirnos en el pasado. Antes,
combatíamos a los terratenientes y a los burgueses contrarrevolucionarios;
ahora, nos unimos con todos aquellos terratenientes y burgueses que no se
opongan a la Resistencia. Incluso en la última etapa de la guerra
civil, fue incorrecto no haber adoptado una política diferenciada
respecto al gobierno y el partido reaccionarios que realizaban ataques armados
contra nosotros, por una parte, y a las diversas capas sociales de carácter
capitalista bajo nuestro régimen, por la otra, y no haberlo hecho
tampoco respecto a los distintos grupos dentro del gobierno y el partido
reaccionarios. En aquella época, se seguía hacia todos los
sectores de la sociedad, excepto el campesinado y la capa inferior de la
pequeña burguesía urbana, la política de "mera lucha"
indudablemente errónea. En cuanto al problema agrario, también
fue erróneo repudiar la justa política aplicada en las primeras
dos etapas de la guerra civil[4], que consistía en asignar
a los terratenientes lotes de tierra iguales que a los campesinos, de suerte
que pudieran dedicarse a cultivar la tierra y no se convirtieran en vagabundos
o se echasen al monte corno bandidos, perturbadores del orden social.
Actualmente, la política del Partido tiene que ser distinta; no es
ni de "mera lucha sin alianza", ni de "mera alianza sin lucha" (como el
chentusiuísmo, en 1927), sino de aliarse con todas las capas sociales
en cuestión que se oponen al imperialismo japonés, formando
con ellas un frente único, y sostener a la vez distintas formas de
lucha contra ellas, de acuerdo con los diferentes grados de su vacilación
y de su posición reaccionaria, que se manifiestan en su tendencia
a capitular ante el enemigo y en su oposición al Partido Comunista
y al pueblo. Nuestra política actual es una doble política
que combina la alianza y la lucha. En el terreno laboral, esta política
consiste en mejorar adecuadamente las condiciones de vida de los obreros
y, al mismo tiempo, no obstaculizar el desarrollo apropiado de la economía
capitalista. En el problema agrario, consiste en exigir a los terratenientes
la reducción de los arriendos y los intereses y, al mismo tiempo,
estipular el pago por los campesinos de esos arriendos e intereses reducidos.
En lo que se refiere a los derechos políticos, consiste en garantizar
a todos los terratenientes y capitalistas que se opongan al Japón
los mismos derechos de la persona, políticos y de propiedad que a
los obreros y campesinos, y, al mismo tiempo, prevenirse contra toda posible
actividad contrarrevolucionaria de su parte. Hay que desarrollar la
economía estatal y la economía cooperativa; sin embargo, en
la actualidad, en las bases de apoyo rurales, el sector económico
principal no es el estatal, sino el privado, y hay que ofrecer al sector
capitalista no monopolista la oportunidad de desarrollarse, en interés
de la lucha contra el imperialismo japonés y contra el sistema semifeudal.
Esta es la política más revolucionaria para la China actual,
y sería indudablemente un error oponerse a ella u obstaculizar su
ejecución. Preservar seria y resueltamente la pureza de la ideología
comunista en los militantes del Partido y, al mismo tiempo, proteger la parte
útil del sector capitalista en la economía de la sociedad y
permitirle un desarrollo adecuado, son para nosotros dos tareas indispensables
en el período de la Guerra de Resistencia y de la construcción
de una república democrática. En este período, es posible
que algunos comunistas se dejen corromper por la burguesía y que surjan
ideas capitalistas entre nuestros militantes; debemos luchar contra estas
ideas corruptoras en el seno del Partido, pero no debemos cometer el error
de trasladar esa lucha al terreno de la economía de la sociedad y
combatir al sector capitalista. Tenemos que trazar una clara línea
de demarcación entre ambas cosas. El Partido Comunista de China trabaja
en condiciones complejas, y todos sus miembros, especialmente los cuadros,
deben templarse para ser combatientes que conozcan bien la táctica
marxista; examinar los problemas de manera unilateral y simplista nunca
podrá conducir la revolución a la victoria.
1. Las instrucciones del 7 de julio corresponden a la "Resolución del Comité Central del Partido Comunista de China sobre la situación actual y la política del Partido". Las del 25 de diciembre corresponden al artículo "A propósito de nuestra política", Obras Escogidas de Mao Tse-tung, t. II.
2. Persona que había aprobado el examen distrital, primer grado del antiguo sistema de exámenes imperiales.
3. J. V. Stalin: "Los fundamentos del leninismo", III.
4. La primera etapa de los diez años de la guerra civil
va desde finales de 1927 hasta fines de 1928, y es conocida generalmente
como etapa de las montañas Chingkang; la segunda, desde comienzos
de 1929 hasta el otoño de 1931, es decir, desde el
establecimiento de la Base Roja Central hasta el victorioso fin de la lucha
contra la tercera campaña de "cerco y aniquilamiento"; la última,
desde fines de 1931 hasta finales de 1934, o sea, desde el victorioso
término de esa lucha hasta la reunión ampliada del Buró
Político del Comité Central del Partido celebrada en enero
de 1935, en Tsunyi, provincia de Kuichou. Dicha reunión puso fin a
la línea oportunista de "izquierda" que había predominado en
el Partido de 1931 a 1934, e hizo tornar al Partido a la línea correcta.