AMBITO.
Queda más claro que estamos desenvolviéndonos en la Sierra del país. Históricamente el Perú ha tenido un eje de vertebración: la sierra centro-sur, así fue cuando los incas; en la guerra con Chile fue la parte que más se defendió y donde pueden replegarse fuerzas ante un ataque extranjero.
También nos desenvolvemos en la ceja de selva, zona que está mostrando buenas condiciones de masas; allí la mayoría esta ligada al cultivo de coca, la del Alto Huallaga es la más grande zona productora de América latina, más que las de Colombia y Bolivia, por esta razón, además, le preocupa mucho a la reacción. Pero nosotros nos estamos desenvolviendo asimismo en la ceja de selva del Apurimac y hay que resaltar la penetración en la región del Centro. La perspectiva es abarcar la ceja de selva.
El ámbito también se está extendiendo en la Costa; de las cabeceras de Costa se penetra a la Sierra, ejemplos el Norte medio y el Sur medio. Esto nos lleva a desarrollar las otras zonas costeras; a desarrollar el trabajo de la costa del Norte y Sur del país. Aparte desarrollar más las ciudades de la Sierra. Es muy importante preocuparse por las ciudades, tiene que ver con la insurrección; y de no prepararse ésta para la toma de las ciudades, a cumplirse en la parte final de la guerra popular, principalmente de las grandes, se retrasaría la toma del Poder en todo el país. El trabajo en Lima debe desarrollarse más teniendo en cuenta que es la capital.
También el ámbito nos permite desarrollar incursiones, las que facilitan desarrollar el ámbito o replegarse ante las ofensivas enemigas.
En síntesis, el ámbito está mostrando su expansión y la interrelación entre los comités, asimismo la capacidad de incursión que hay entre unos y otros; en consecuencia, la perspectiva del ámbito es vertebrar toda la guerra popular. Con el desarrollo de la guerra habrá que redelimitar los comités, sobre todo conforme se desarrolle el EGP. Así, el AMBITO muestra cómo se esta expandiendo y se da un proceso de vertebración en el que está cuajando el cerco a las ciudades, no solo de la capital sino de todas las demás."
Hasta aquí el informe parcialmente transcrito. Pero consideremos el siguiente cuadro:
PLANES Y CAMPANAS DE LA GUERRA POPULAR
TERCER HITO: INICIO DE LA GUERRA POPULAR
I. PLAN DE INICIO (MAYO-DICIEMBRE 1980) 1,342
INICIAR LA LUCHA ARMADA (ILA)
IMPULSAR LA GUERRA DE GUERRILLAS
CUARTO HITO: DESARROLLO DE LA GUERRA DE GUERRILLAS
II. PLAN DE DESPLEGAR (ENERO 81-ENERO 83) 5,350
ABRIR ZONAS GUERRILLERAS
I CAMPAÑA. CONQUISTAR ARMAS Y MEDIOS
II CAMPAÑA. REMOVER EL CAMPO CON ACCIONES GUERRILLERAS
III CAMPAÑA. BATIR PARA AVANZAR HACIA LAS BASES DE APOYO
BATIR I
BATIR II
III. PLAN DE CONQUISTAR BASES (MAYO 83-SET. 86) 28,621
DEFENDER, DESARROLLAR Y CONSTRUIR I
DEFENDER, DESARROLLAR Y CONSTRUIR II
GRAN SALTO
I CAMPAÑA. INICIAR EL GRAN SALTO!
II CAMPAÑA. DESARROLLAR EL GRAN SALTO!
III CAMPAÑA. DESARROLLAR LA GUERRA POPULAR!
IV CAMPAÑA. lra. parte REMATAR EL GRAN SALTO!
2da. parte REMATAR EL GRAN SALTO
CON SELLO DE ORO!
IV. GRAN PLAN DE DESARROLLAR BASES. PLAN PILOTO
(DICIEMBRE 1986-MAYO 1989) 63,052
I CAMPAÑA. PLAN PILOTO DE DESARROLLAR BASES
II CAMPAÑA. CULMINAR BRILLANTEMENTE ESTABLECIENDO
UN HITO HISTÓRICO!
III CAMPAÑA. lra. parte CONSOLIDAR Y PRINCIPALMENTE
DESARROLLAR LA BRILLANTE CULMINACIÓN!
2da. parte GRAN CULMINACIÓN DEL PLAN
PILOTO!
V. GRAN PLAN DE DESARROLLAR BASES EN FUNCIÓN DE CONQUISTAR EL
PODER (AGOSTO 89-)
I CAMPAÑA. IMPULSAR EL DESARROLLO DE LAS BASES DE APOYO
En lo que va de su aplicación, hasta fines del 89 23,090
TOTAL DE ACCIONES 121,455
NOTA. Hasta el momento se han especificado cuatro hitos en el desarrollo de la guerra popular:
PRIMERO: DEFlNlCI0N, cuyo centro es el IX Pleno del Comité Central, junio del 79.
SEGUNDO: PREPARACIÓN, centrado en la Conferencia Nacional Ampliada, noviembre 79.
Además, este cuadro no considera las acciones cumplidas en los complementarios.
Demuestra palmariamente el inmenso avance y gran desarrollo de la guerra popular, al menos que alguien pretendiera sostener el absurdo de que hay cambio, salto cuantitativo pero no cualitativo. Se ve clara y contundentemente como cada plan posterior implica un salto más alto que el anterior. Si comparamos los planes III y IV, no obstante que aquél abarco tres años y cuatro meses y éste sólo dos años y seis meses, el segundo mas que duplica al primero.
Por otro lado, si consideramos la aplicación del nuevo GRAN PLAN DE DESARROLLAR BASES EN FUNCIÓN DE CONQUISTAR EL PODER iniciado recién en agosto del 89, con la "I Campaña de Impulsar el Desarrollo de las Bases de Apoyo", en sus cuatro meses de ejecución, hasta fines del año pasado, ha concretado 23,090 acciones GUERRILLERAS; en consecuencia, considerando que cuatro meses es la mitad del tiempo de la Gran Culminación del Plan Pilotos!, segunda parte de la campaña anterior, el nuevo gran Plan ya ha logrado el notable incremento del 41.7% en sus acciones GUERRILLERAS; aumento cuya importancia se comprendemejor si se tiene en cuenta el altísimo incremento que implicó esa culminación del Plan Piloto. Y si comparamos resultados, las 23,090 acciones GUERRILLERAS implica el 19% del total de acciones hasta diciembre del 89; al 23.5% de las cumplidas en nueve años; y el 36.6% de todo el Plan Piloto, En cuatro meses el 37% de lo antes conquistado en treinta!. Así, pues, el nuevo Gran Plan ha comenzado resuelta y victoriosamente.
Finalmente, si centramos en el año 89, el año del pregonado y supuesto "estancamiento"; considerando desde octubre 88 a diciembre 89, período en el cual se registran las 32,646 acciones de la aludida Culminación y las 23,090 del nuevo Gran Plan, tenemos un total de 55,736 acciones GUERRILLERAS; esto es nada menos que el 46% de todas las acciones cumplidas He ahí la gran "derrota de Sendero"!
En cuanto acciones concretas en este período, baste destacar las siguientes.
Paro armado regional de Ayacucho, de una semana de duración, en, febrero del 89; en tanto se destruían nucleamientos campesinos controlados por las fuerzas armadas. Cosecha en Huaycán, en la propia capital en el mismo mes; se movilizan dos mil personas con el apoyo del EGP que aniquila al administrador y capataz del Fundo atacado; las masas se apoderan de la producción mediante reparto. Asalto a la base policial antisubversiva DOES-6 de Uchiza, 27 de marzo; la base fue tomada, rindiéndose su contingente: 48, entre ellos 15 heridos, 3 oficiales muertos y 7 policías. Toma de Pampa Cangallo, se mantuvo a raya a 600 soldados que no pudieron salir de su cuartel mientras se tomaba el pueblo quedando la población bajo control del EGP; en abril. Movilización del Comité de Familiares de prisioneros de guerra y desaparecidos, en Lima, contra el ministerio de Justicia, con agitación y sabotaje sofrenó planes de represión a familiares, abogados y genocidio a prisioneros; abril. Asalto a los puestos policiales de Yauricocha, Alto Larán y Clemente, en Sur Medio; también en abril. Paro armado regional del Centro en departamentos le Junín, Cerro de Pasco y Huánuco; 10 al 12 de mayo. Paro armado de Cañete, parte sur del departamento de Lima, los dos primeros días de junio y el 7, asalto al puesto policial de Ambar, parte norte del departamento de Lima.
Emboscada al carro de transporte de la escolta presidencial, Húsares de Junín , en pleno centro de la capital del país; 7 soldados muertos y 29 heridos; 3 de junio. También en el mismo mes, paros armados: del 5 al 7 en Huancavelica; el 7 en Huaraz; y del 15 al 20 en el Alto Huallaga. Emboscada al ejército, como parte del paro, el 19 de junio, en Aguaytía; convoy de 6 camiones, en la carretera F. Basadre; fueron aniquilados un mayor (segundo jefe del comando político-militar de Ucayali), un teniente y 14 soldados, además 10 heridos, total 26 bajas.
En el mes de julio, paros armados: el 14 en Huamachuco; el 20 en Lima, contra el hambre y la represión, organizado por el MRDP; y del 27 al 29 en Ayacucho; así como sabotaje a ómnibus de soviéticos que depredan riqueza marina del país, 33 heridos, el día 5; y emboscada a patrulla policial del Does, en Azángaro, departamento de Puno, aniquilados un comandante, un capitán, un teniente y tres subalternos, el día 6; y asalto al puesto policial en Pacarán, Cañete, se destruyo el puesto y se voló el puente que une Pacarán en Yauyos y Huancayo. Destrucción del Cuartel de Madre Mía, 150 soldados (120 de infantería y 30 de ingeniería), en el valle del Alto Huallaga; el asalto se produjo el 27 de julio, el día anterior al aniversario nacional; tras duro combate el Ejército Guerrillero Popular destruyó cabal y completamente el cuartel del ejército reaccionario, causándole 64 bajas (39 muertos y 25 heridos) y conquistó buena cantidad de pertrechos. También en esa parte del año pasado se asaltó el puesto policial de Cotahuasi, en el departamento de Arequipa; y el puesto policial de la hidroeléctrica de Huancaray, en Apurimac. Así como en el departamento de Huancavelica se aniquiló a mesnadas de Pachaclla, y se cumplieron numerosas tomas de pueblos en el eje principal de la guerra popular en la zona, generando vació de Poder. Y, emboscada al ejército en Milano, Alto Huallaga; asalto al puesto policial de Julcán, en Otuzco, departamento de La Libertad y al de Cajacay en el departamento de Ancash.
Ahora bien, si enfocamos el desarrollo de la guerra popular por las regiones o zonas donde se desarrolla tenemos el siguiente panorama, centrando en la I Campaña de Impulsar. comienzo del nuevo Gran Plan.
Ayacucho, la constante y heroica fragua. Si consideramos de Pampa Cangallo al sur del departamento; en octubre se cumplió una serie de acciones contra la fuerza armada y la microrregión; la central fue el hostigamiento y zozobra al cuartel de Vilcashuamán, y el sabotaje a las instalaciones estatales, la propaganda, agitación y movilización en el pueblo cuyo control tomó el EGP; asimismo el hostigamiento y la zozobra golpeó las bases antiguerrilleras de Pampa Cangallo, Cangallo, Puente Matero, Accomarca, Ocros, Cayara, Hualla, Canaria, Huancapi y Chipao. Ante la gran repercusión en las masas, especialmente en las que bajo presión integran las mesnadas, que dejaron de rondar y vigilar, el ejército reaccionó desesperadamente imponiendo el toque de queda, reprimiendo, apresando y rapando cabezas. Las elecciones municipales de noviembre fueron enfrentadas con el paro armado del 5 al 15, qué ha demostrado ser una gran arma para entrabar, boicotear e impedir las elecciones donde sea posible no había candidatos en Concepción, Carhuanca y Huambalpa, Andamarca y Cabana; en Huancapi, Hualla, Colca y Cayora no se sabía quiénes eran; en Vilcashuamán renunciaron todos con excepción de un miembro de IU; en tanto que, dando prueba fehaciente de lo que es la democracia burguesa en Carhuanca y Huambalpa, el mismo día de las elecciones, los sinchis cogieron a dos campesinos en la plaza pública, les informaron: "Ustedes son los candidatos" y a golpes los hicieron aceptar. Así es su democracia y ésas sus elecciones, testigo es el pueblo; pero tampoco lograran su objetivo, la inmensa mayoría no votó. Relacionada con el proceso está la contundente emboscada del 13 a convoy del ejército, en Andamarca, donde se aniquiló a diez soldados y a un funcionario del Jurado electoral. Y aunque parcialmente, la Pequeña Marcha que movilizando cientos de personas, armadas con diferentes medios y portando banderas rojas con hoz y martillo, banderolas y afiches de la guerra popular, recorrió muchos pueblos y aldeas como una pequeña maquina sembradora de Nuevo Poder, desarrollando acciones y removiendo profundamente a las masas. Por otro lado, se descargan duros golpes aniquilando a los recalcitrantes cabezas negras que acaudillan las mesnadas controladas por las fuerzas armadas, como en Huamanquiquia y Sacsamarca, provincia de Huancasancos. A la vez que la guerra se extiende a las cabeceras de Costa con tomas de pueblos como la de Ocaña y la destrucción del puesto policial, en las cercanías de la carretera a Nazca.
Considerando la parte norte del departamento de Ayacucho, las provincias de Huamanga, Huanta y La Mar. Las elecciones municipales revestían, obviamente, mayor importancia. En la ciudad de Huanta, la capital provincial, no hubo candidatos, pues todos renunciaron; en Ayacucho, capital departamental, los candidatos renunciaron pero la renuncia del candidato aprista (un ex-belaundista desconocido en Ayacucho, que no estuvo presente ni el día de las elecciones), fue retenida por el apra; mientras la renuncia del candidato de la IU, trasgrediendo las normas electorales, fue retirada con la oposición de su comparsa de lista que persistió en renunciar, desconociéndolo como candidato. Aplicando el boicot, como en otras partes, el Partido llevó adelante el paro armado del 11 al 13 de noviembre en toda la zona; desde el 10 se paralizó el transporte, bloqueando y haciendo zanjas en las carreteras; las masas, a través de las emisoras radiales, incluso, pedían la suspensión del proceso electoral. La fuerza armada, el comando político-militar, respondió aplicando el toque de queda, de 6 a 6, de seis de la tarde a seis de la mañana; esto al día siguiente del ataque del 9, toma simultánea de Ayacucho y Huanta por el EGP; decretando "suspensión de las actividades públicas hasta el 13"; con grandes redadas y amenazas de apresamiento y sometimiento a la justicia, para su sanción drástica, a quienes no votaran, según las disposiciones radialmente propaladas. Ayacucho amaneció el 12 en medio de explosiones y bajo un inmenso despliegue de fuerzas militares y policiales. El genocida demagogo, Garcia Pérez, llegó el mismo día para escenificar el "triunfo de la democracia en Ayacucho"; dio órdenes y contraórdenes como le vino en gana, según su uso cotidiano; realizó un mitin de apristas, mesnadas y soldados vestidos de civil donde bullante histriónico ególatra sancionó su "victoria" personal y la "derrota de Sendero", el triunfante y ejemplar proceso electoral" y el "fracaso del boicot "Pero ni en Huanta hubo elecciones ni Ayacucho eligió alcalde, porque el "izquierdaunidista" escogido por unos cuantos se esfumo por los mas de dos tercios de votos blancos y nulos de la; exigua minoría que votó; éste fue, también, el triunfo que desorbitada celebró la IU desgañitándose con el "ganamos en Ayacucho". A fin de cuentas, hasta el propio Jurado Nacional de Elecciones (JNE) tuvo que declarar la nulidad de la elección. Todo esto aparte de que, como el 85, en algunos puntos las masas a patadas fueron obligadas a votar, tal en San Jose; o las libretas fueron simplemente selladas y los soldado fraguaban los votos, así en Pischa y Acocro; mientras en Llochegua y Churcampa la votación se efectuó en los cuarteles. En Julcamarca el EGP tomó el pueblo y conteniendo a la base antiguerrillera incendio el concejo municipal e impidió las elecciones; así como en Acocro obligo a suspenderlas y en Pacaycasa igualmente, donde los soldados abandonaron la protección de las mesas, dejando solo a su teniente. En síntesis, el boicot fue un brillante triunfo político; el ausentismo fue altamente masivo y hasta la minoría que voto lo hizo mayoritariamente en blanco o nulo.
Pero no obstante la importancia del boicot, parte de la guerra popular, una cuestión básica del desarrollo de esta se ve en el gran avance del trabajo en ciudades como Ayacucho y Huanta; la toma de ambas, sitiandolas, el 9 de noviembre, aplicando contención para impedir la salida masiva de las fuerzas armadas y policiales de sus cuarteles y obligando a encerrarse como ratas a los mercenarios extranjeros en sus cubiles del aeropuerto, es una muestra palpable de este avance. Asimismo la incursión a Cooperación Popular en Ayacucho contra el candidato aprista, aniquilando a su protección policial, en octubre; y el ataque a la jefatura departamental de la policía técnica, aniquilando a un teniente y un cabo y dos heridos, en el mismo mes; o los coches bomba, uno a la dirección de educación y otro a treinta metros; de la plaza de armas, en octubre y diciembre, respectivamente. Sin embargo, lo principal y trascendente en el desarrollo de la guerra popular sigue dándose en el campo: la destrucción de las mesnadas en cinco pueblos y acabando con cincuenta de sus defensores recalcitrantes; la demolición de los nucleamientos de Vicus y Huayllay y el aniquilamiento de sus cabezas negras, nucleamientos organizados y sostenidos por las fuerzas armadas contra la voluntad de las masa del campesinado pobre especialmente; la emboscada contra mesnadas en Pichihuilca a un carro del ejército, en Palpapampa trescientos metros de su base antiguerrillera en noviembre y diciembre, respectivamente, y reiterados golpes a la infantería de marina lo muestran con toda claridad.
Apurimac también es zona de dura e intensa confrontación. Lo prueban los sabotajes y arrasamientos de instalaciones, locales o propiedad de concejos, microrregiones, cooperación popular, Entel Perú, ministerio de Agricultura, registro electoral, Sierra Centro-Sur, registro militar, Banco de la Nación y antenas de televisión; o los aniquilamientos selectivos de soplones, infiltrados, abigeos, promotores de mesnadas y espías; o los asaltos, emboscadas y múltiples enfrentamientos registrados. Todo esto junto a centenares de agitaciones y movilizaciones y a decenas de tomas de pueblos. Allí el Estado actúa con enconada represión y las fuerzas armadas y policiales con creciente virulencia sanguinaria; una muestra son las correrías genocidas que el ejército aplica, en esta zona como en otras; una de las recientes, de abril, es la que partiendo de la provincia apurimeña de Antabamba llegó hasta el Cuzco, robando, quemando y asesinando en las comunidades campesinas que atravesaba, como fue denunciado en el Parlamento, claro que, como siempre, infructuosamente.
Pero ante la matanza se yerguen vigorosas las acciones GUERRILLERAS que en esas tierras impulsan la guerra popular; tal el asalto al puesto policial de Vilcabamba, provincia de Grau, el 14 de mayo del 89, cayendo muertos un policía, un teniente y varios heridos, y se generó un apagón en siete distritos; esta es la verdad y no la superchería de la prensa reaccionaria sobre "15 terroristas fueron abatidos en alrededores de Cotabambas". O la emboscada al ejército en Caraybamba, el 5 de octubre; se aniquilo tres soldados y un teniente, e hirió a siete soldados. Cerca a esta zona se dan las acciones de la provincia de Caravelí del departamento de Arequipa; así la toma de Caraveli el primero de diciembre del 89, donde se saboteó y destruyeron los dos puestos policiales, el registro militar, el Banco de la Nación, la planta eléctrica, la antena de televisión Y el del Ministerio de Agricultura; las viejas autoridades fugaron refugiándose en el puerto de Atico. Y también la toma de Pausa, capital de la provincia Páucar del Sara-Sara, en el departamento de Ayacucho, el 2 de diciembre; se movilizó a las masas, izándose banderas y pintándose consignas revolucionarias; aparte de sabotaje e incendio del concejo, el puesto policial, registro electoral y locales de Ministerio Agricultura, Entel y de Sierra Centro-Sur; este golpe contundente sirvió, además, para destruir el material electoral y, así, se impidieron las elecciones en todo la provincia. Y claro esta, la justa política de fuga aplicada en la cárcel de Caraveli, en diciembre.
Huancavelica también tiene en su haber demoledoras emboscadas, el 23 de octubre, asestó otra al ejército en Lachoj; una mina voló dos camiones de un comboy de tres tras la voladura un contundente ataque; y luego un violento combate con los ocho soldados que al mando de un teniente quedaron ha cierta distancia en el tercer camión, de los cuales tres, asimismo, fueron aniquilados; este convoy iba muy fuertemente armado pues llevaba jefes a sus bases antiguerrilleras; los periódicos del hecho, como siempre, minimizando: "fueron aniquilados cuatro oficiales y nueve soldados", cuando realmente se aniquiló a 36. Mas a esta acción se suman 106 enfrentamientos de Santa Inés y Chupamarca y el hostigamiento de Castrovirreyna añadiendo once muertos al total. Así al reaccionario ejército peruano se le aniquilaron 47 soldados, entre ellos 10 oficiales, sin contar heridos que, obviamente, elevan las bajas. Su furiosa respuesta, impotente por no poder golpear a sus emboscadores: se ceba en la masa inerme; en Santa Ana, el 25 de octubre, torturan campesinos preguntando por los guerrilleros y asesinan a cinco; en el mismo lugar, el 28, queman choza de campesino y lo asesinan por ser tío de un combatiente; y en Lachoj, setenta soldados se ubican el 28 en la carretera y deteniendo a quien pasa roban, torturan y violan a las mujeres; y el 31 asesinan otros cuatro en Pucara. El proceso electoral, aquí también, ha sido una enconada lucha de clases armada; la reacción ha montado sus elecciones sustentándolas en sus fuerzas armadas principalmente, por ello trajo mas soldados de Huancayo e infantes de marina del Callao; desde Huancavelica y Ticrapo se han desplazado al campo para hacer campana por las elecciones llamando a votar, amenazando con fusilar a quienes no lo hicieran. Parte de su control fue establecer salvoconducto para viajar; cinco días antes de las elecciones pararon el tren que salía de Huancavelica detuvieron cuatrocientos pasajeros a quienes robaron, torturaron y pasearon por la ciudad mientras vociferaban que lo mismo les pasaría a todos los que no sacaron salvo conducto. En la misma ciudad los soldados hicieron su guerra contra las pintas del Partido y las banderas rojas que arrastraban por las calles fusilándolas, cosechando, en contra de lo que buscaban, la burla del pueblo; pero, además, los allanamientos cotidianos se incrementaron aumentando los asesinados y desaparecidos (entre estos 13 alumnos del Instituto Pedagógico, objeto de reiterados allanamientos); a lo que se le añadió la presión sobre las masas, así los profesores antes te cobrar deben acudir a las charlas del jefe político-militar; y volanteo desde helicóptero: "campesino amigo rechaza al terruco porque es tu enemigo" (cualquier parecido, no es simple coincidencia!). Pero frente a esta campaña siniestra la guerra popular se enfrentó audaz y resueltamente; y como muestra del avance en la propia capital departamental, el 8 de octubre se saboteo el cuartel del ejército, la comisaria y el cafetín de la policía; hubo apagón y lo más importante, se inicia agitación en el cine, la masa sale a la calle y se formo un coro creciente que se torno masa rugiente en la plaza de armas coreando vivas al Presidente Gonzalo, al partido, a la guerra popular y No votar!, en medio de la oscuridad los dinamitazos y la balacera; soldados ni policías salieron y la ciudad la controló el EGP. El 12, día de las elecciones, transcurrió entre el paro y los apagones diarios del 11 al 13 de noviembre; amaneció con banderas rojas con hoz y martillo y violentas detonaciones; fue una ciudad muerta hasta las once del día, hora en que los soldados allanaron domicilios buscando presidentes y miembros de mesas, sacando por la fuerza a la gente para que vote; pero esto solo sirvió para que menos del 40% de los electores de la ciudad misma votaran, pero de los barrios y aledaños no concurrieron a votar, acataron el paro, y además las carreteras de acceso a la ciudad fueron bloqueadas. Si esto ocurrió en la ciudad capital, en las menores y en el campo la cuestión fue peor para la reacción; pues, aparte de no haber candidatos en muchos lugares, no votar era el sentimiento y deseo de las masas ya que, como su experiencia les enseña, nada se logra votando. He aquí, también, un buen ejemplo de cómo usar las elecciones revolucionariamente. La Región del Centro es el corazón del proceso económico de la sociedad peruana cuyo vértice es Lima y es clave dentro del plan geopolítico del Estado; considerando esta realidad se comprende mejor la acción y desarrollo de la guerra popular en esta región. Allí la lucha es intensamente creciente y muestra características más saltantes que en otros lugares; así, los sabotajes son tremendamente contundentes como los arrasamientos contra las Sais Túpac Amaru y Ramón Castilla, o la piscigranja los Andes, o las oficinas y campamento del proyecto Pichis-Palcazu; y entre éstos, de caballos de la Sais Tupac Amaru utilizados por el ejército; y sabotaje a la empresa agrícola de Romero, gonfalonero del capitalismo burocrático y de la gran burguesía, en Chanchamayo, arrasándole 1O,OOO sacos de café. grandes sabotajes contra las empresas estatales; a Enafer, voladura de locomotoras o descarrilamientos como los de Yauli y chucchis Centromin, sabotajes en Casapalca y Morococho, en ésta paralizando concentradora, o en Oroya paralizando la refinería y la fundición, aparte de los descarrilamientos de trenes cargados de minerales; a Electroperú, derribamiento de torres, entre ellas 59 en el paro armado de noviembre, generando así grandes y extensos apagones. Además, voladura de puentes, cuatro en Mucllo, Comas y carretera Concepción-Satipo. Mas no solamente se golpea la minería estatal, también son golpeados otros centros como Allpamina, propiedad de R. Gubbins, connotado miembro de la gran burguesía. Aparte de lo anterior, son de suma importancia las cosechas de ganado e invasiones de tierras, 8,200 ovinos y 10,300 hectáreas, todo para las masas, para el campesinado pobre principalmente. Así la base económica de la sociedad peruana es seriamente golpeada y las bases del Viejo Estado hondamente socavadas en la región, como en ótras. Es a su vez trascendente cómo la guerra popular penetra en la ceja de la selva central desenvolviéndose en las provincias de Tarma, Chanchamayo y Satipo; a la vez que potencia la lucha de clases en Huancayo, la capital departamental, cuyas muestras innegables son las movilizaciones de cinco mil secundarios en julio y quince mil estudiantes en octubre; a más de los aniquilamientos selectivos de autoridades y candidatos que estremecen toda la región (en agosto, en Tarma, solo quedaba el subprefecto como autoridad civil; mientras en Huancayo se aniquiló al subprefecto y al teniente-alcalde electo, y en Concepción al alcalde provincial); y resaltar cómo se eleva la lucha desarrollando emboscada al tren de Centromin y Enafer. En cuanto a las elecciones municipales, para impulsarlas y controlarlas trajeron tropas de las tres armas de Lima, Trujillo, Iquitos y Tacna; desencadenaron genocidio electorero, chantaje y guerra psicológica desplazando miles de soldados y policías de sus fuerzas represivas. El Partido, allí también, aplicó el paro armado del 11 al 13 en toda la región; fue un rotundo triunfo, pues las masas lo acataron, especialmente en Junín y Pasco. La reacción por la fuerza pretendió romper el paro y obligar a votar, por eso desde el día anterior a las elecciones, sobre todo en los barrios marginales de las ciudades más grandes, comenzó a arrear a las masas como ganado; pero fracasaron en su intento de lograr amplia concurrencia, el ausentismo fue masivo; y pese al conchave de revisionistas, oportunistas y reaccionarios las elecciones tuvieron que celebrarlas sólo en capitales departamentales y provinciales.
La Región del Huallaga y sobre todo el Alto Huallaga es estratégica y de importancia mayor cada día; no sólo por sus ingentes riquezas potenciales en particular, cuya depredación hace años proyectan el BM, el BID y empresas imperialistas coludidos con la gran burguesía y el Estado peruano; sino, principalmente, por la pujanza con que en ella se desarrolla la guerra popular. La contundencia y avance te ésta se ve nítidamente en los duros golpes propinados a las fuerzas armadas reaccionarias, como la destrucción del cuartel de Madre Mia, del ejército; a ellos siguen sumándose múltiples emboscadas, entre las cuales destacan, en la segunda parte del 89, al ejército, nuevamente, aniquilándole un teniente y siete soldados, aparte de cuatro heridos y la rendición de tres, en el trayecto Uchiza-Progreso; y a la policía en Villa Palma, con aniquilamiento de seis policías y dos heridos; ambas en setiembre. Y, en octubre, emboscada contra convoy del ejército, con 35 efectivos de los cuales 1 oficial y 4 soldados murieron, quedando 12 heridos. Acciones guerrilleras que, dadas las condiciones de su desenvolvimiento, incrementan considerablemente el aniquilamiento contra autoridades, soplones, infiltrados, espías y enemigos de toda ralea. En torno a las elecciones, como en todo el país, arreciaron estas acciones contra autoridades municipales y candidatos especialmente, paralela a una intensa campaña entre las masas llamando a no votar; todo lo que, pese a la sangrienta represión genocida electorera, no pudo impedir un inmenso ausentismo. Por otro lado, es de substantiva importancia para revolución y contrarrevolución (riesgo para esta), la repercusión cada día mayor, de la guerra popular en zonas colindantes del norte de San Martín, todo Huanuco y Ucayali; obviamente, esta perspectiva, como la de todo el país, acrecienta las pesadillas de la reacción remeciendo más su sueño sobresaltado de bestia acosada. Pero la lucha, allí, también golpea justiciera al propio genocida demagogo, a Garcia Perez, arrasando las ganaderías "Acuario" y "Mi sueño" de su propiedad, ubicadas en el Km. 35 de la carretera Federico Basadre y en el Km. 7 de la carretera hacia Nueva Requena; atacadas el 24 de mayo y el 5 de junio del 89, repartiéndose a las masas, (participaron más de setecientas personas), 188 reses y 50 becerros, 6 caballos, 15 lechones, etc.; y destruyéndose calamina, decenas de cilindros de petróleo y aceite, diez tractores, tres motores de luz (grandes), etc. Claro esta, no es nada frente al inmenso daño hecho por este protervo personaje; pero del lobo un pelo, en tanto; un día, el pueblo hará justicia.
La situación de la Región del Huallaga plantea en problema fundamental de la intervención del imperialismo yanqui; esta cuestión encierra en perspectiva que la contradicción nación-imperialismo devenga principal, imprimiendo un cambio sustancial al desarrollo de la guerra popular en el Perú. En la revista del ejército de los Estados Unidos se dice:
"Finalmente, y más gravemente, Estados Unidos se enfrenta a un aspecto de la insurgencia en Latinoamérica que ofrece la mayor amenaza pero una que quizás aún pueda proveernos del arma con la cual podremos recobrar la superioridad moral que al parecer hemos perdido.
Hay una alianza entre algunos narcotraficantes y algunos insurgentes. Varios países en Latinoamérica se enfrentan a la corrupción de sus gobernantes y oficiales militares. Estos países se esfuerzan por tratar el problema con apoyo inseguro de los Estados Unidos y con variables grados de éxito. los dólares ganados por los narcotraficantes se entregan a las cajas de ciertos guerrilleros o, posiblemente en forma de armas y abastecimientos, a las manos de la guerrilla.
Una solidificación en la percepción del público y en el Congreso de esta conexión conducirá el necesario apoyo para contrarrestar a los terroristas guerrilleros/ narcotraficantes en este hemisferio. Seria bastante fácil generar tal apoyo una vez probada la conexión y declarada una guerra total por la Autoridad de Mando Nacional. El congreso tendría dificultad en impedir el apoyo para nuestros aliados con el entrenamiento, asesoramiento, y asistencia de seguridad necesarios para cumplir con la misión. los grupos religiosos y académicos que van apoyado incansablemente a la insurgencia en latinoamérica se verían en una posición moral indefensible.
Sobre todo, tendríamos una posición moral intachable desde la cual lanzar un esfuerzo ofensivo coordinado para el cual dispondríamos de los recursos del Departamento de Defensa y los de otras fuentes. La reciente operación en Bolivia es un primer paso. En lugar de responder defensivamente a cada insurgencia según el caso individual, podríamos tomar acciones de concierto con nuestros aliados. En lugar de sumergirnos en el enredo legislativo y los constreñimientos financieros que caracterizan nuestra postura de asistencia de seguridad, podríamos responder con la mayor presteza a la amenaza. En lugar de debatir cada amenaza distinta, podemos empezar a percibir al hemisferio como una entidad y por fin llegar a desarrollar la visión que mucho nos hace falta." (Military Review, Edición Hispanoamericana, mayo 1987; págs. 49 a 51).