ELECCIONES, NO! GUERRA POPULAR, SI! (4)

Así, plantea que el llamado "narcoterrorismo" es un "arma para recobrar superioridad moral" del imperialismo yanqui, que le dota de "posición moral para ofensiva coordinada y le proporciona visión hemisférica" de la cual carece. Estos criterios, obviamente mas desarrollados, guían la política yanqui; y vemos muy claramente cuan siniestros son los planes que encierra infamar de "narcoterrorismo" a la guerra popular y a quien sirve; y a donde apunta el Viejo Estado, la reacción, el revisionismo, los oportunistas y sus lacayos de toda ralea cuando desenvuelven desde hace años su archirreaccionaria campaña de imputar y llamar "narcoterrorismo" a la guerra popular. Simple y llanamente promover y apoyar la intervención y agresión del imperialismo yanqui, sirviendo y defendiendo sus intereses, así como los de la reacción peruana. Por esto, debemos desenmascarar mas la negra esencia contrarrevolucionaria de presentar como "terrorismo" o "narcoterrorismo" a la guerra popular; denunciar la creciente intervención yanqui y sus planes de agresión; impulsar la campaña antiimperialista Yankees go home!; apuntar mas y esforzarnos por unir al pueblo peruano, a su inmensa mayoría sobre la base de la alianza obrero-campesina; prepararnos ideológica, política, orgánica y militarmente para seguir desarrollando la guerra popular cualquiera sean las circunstancias, enarbolando mas el marxismo-leninismo-maoísmo, pensamiento gonzalo; seguir combatiendo cada día, tenaz e indeclinabiemente por conquistar el Poder en todo el país en función de la revolución proletaria mundial, a la cual estamos mas ligados que nunca por la causa inmarcesible del comunismo; y golpear certera y contundentemente al enemigo cualquiera que sea y mas aun al propio imperialismo yanqui, como ya el ataque a Santa Lucia, su base de agresión antinacional, el 7 de abril, un día antes de las elecciones generales del 90, lo hizo.

En el Sur del país la guerra popular se desarrolla principalmente en el departamento de Puno entre sus acciones saltantes esta el asalto y toma de Ananea, provincia de Sandia; se golpearon simultáneamente los dos puestos de la policía y se aniquiló al gobernador, el alcalde, el juez y 9 policías, aparte de un herido y dos rendidos. En Yunguyo, frontera con Bolivia, sabotaje destruye la subprefectura, cerca se reunían Garcia Pérez y el presidente boliviano; esta acción generó, una vez más, patrullaje de las fuerzas armadas del país vecino; como la de Ananea, se cumplió en octubre. En noviembre, mientras se tomaba Azángaro, se hacía juicio popular y propagandizaba contra elecciones, los candidatos, como el de Huancané, renunciaban. En diciembre se tomó Orurillo, provincia de Melgar, aplicándose juicio popular y aniquilamiento selectivo. Pero las acciones no sólo se desarrollan en Puno, también en los departamentos de Cuzco, Arequipa, Moquegua y Tacna, aunque en éstos se desarrolla más la agitación y propaganda armadas y el sabotaje. A su vez, en el Norte del país se tomó Huamachuco, capital de la provincia de Sánchez Carrión, en el mes de octubre, aniquilándose al alcalde. En noviembre aniquilamiento del alcalde de Sanagorán; así como en Trujillo, capital del departamento de La Libertad, cinco sabotajes remecieron la ciudad cerca de donde se reunían los ministros de relaciones exteriores del Grupo de los Ocho y se saboteaba la antena vía satélite de la televisión, acción similarmente ejecutada contra Canal 7 en Santiago de Chuco y dos emisoras radiales del revisionismo en Cajabamba, departamento de Cajamarca. Y en diciembre, ataque a Cachicadán y asalto al puesto policial de Mollebamba. La acción también se desarrolla en la Costa del Norte, aparte de Trujillo, Chimbote, Chiclayo, Piura y Tumbes son, como ciudades (las tres últimas capitales departamentales), escenario de la guerra popular, desenvolviéndose en esas no sólo propaganda y sabotaje sino aniquilamientos selectivos, así contra un capitán del ejército y dos policías, en Tumbes y Chiclayo, respectivamente. Tanto en el Sur como en el Norte el problema de la tierra es fundamental y a él se aplica la política del Partido, impulsando con las armas en la mano las invasiones y el reparto de tierras y asimismo defenderlas; la cuestión es defender y conquistar la tierra con la guerra popular, y de igual manera conquistar y defender las condiciones necesarias para el desarrollo de la producción en beneficio del pueblo. Tanto en el Sur como en el Norte se desarrolló la campaña por el boicot de las elecciones municipales; como en el resto del país se promovieron paros armados apuntando a elevar la conciencia política de las masas, fueron organizados sólo donde era posible garantizarlos, provincias de Azángaro, en Puno, y Santiago de Chuco, Otuzco y Sanchez Carrión en La Libertad; paros armados que paralizaron esas zonas y redundaron en un gran ausentismo electoral y mayor repercusión.

En el Norte Medio, parte norte del departamento de Lima y Ancash, atentado contra el presidente del jurado de elecciones de Huacho y aniquilamiento de dos policías en Barranca, ambas acciones en setiembre. Sabotaje a banco en Supe y voladura de concejo, puesto policial en Carquín; destrucción en microrregion en Bolognesi; en Cajatambo ataque a base antisubversiva de la policía, juicio popular a alcalde, sabotaje a dirección zonal de educación; en el Callejón de Huaylas tres días consecutivos se vuelan torres generando apagón en cincuenta pueblos, se izan banderas rojas con hoz y martillo y se pintan consignas contra elecciones; toma de Trillos, en la provincia de Bolognesi y juicio popular; todas estas acciones guerrilleras en octubre. El gobierno decreta estado de emergencia en Barranca, Huaura, Cajatambo y Oyon, provincias del departamento de Lima; y envía batallón del ejército a Huaraz. El día anterior a las elecciones municipales, el EGP toma ómnibus a 25 Kms. de Huaraz, capital del departamento de Ancash, y luego de bajar a los pasajeros lo dinamita (las empresas suspenden servicio); sabotea al domicilio del prefecto y genera apagón general en Aija, Recuay, Yungay, Carhuaz y Huaraz. Asimismo, en el Sur Medio, parte sur del departamento de Lima e Ica, la guerrilla golpea violentamente en la provincia serrana de Yauyos, colindante con los departamentos de Junin y Huancavelica, tomando varios pueblos e hiriendo doce policías en el enfrentamiento de Lincha en setiembre; y en el mismo mes se vuelan torres en Cañete, mientras los propios periódicos gritan "Se adueñan campiña de Ica". Y en octubre, toma de Palpa, capital provincial; son destruidos la comisaria y el puesto de investigaciones aniquilandose un capitán y seis policías; en el mismo mes paro armado de 48 horas en la provincia de Nazca, éxito total pues la ciudad quedó desierta; también en octubre, se toma distrito de Zuñiga, en la provincia de Cañete, aplicándose aniquilamiento; y rematando las acciones del mes se vuela el puente Coyllor. En noviembre se centra en la campaña de boicot, se propagandiza y agita no votar; en este marco se dan acciones contra locales públicos en Nazca, en los distritos San Clemente y Túpac Amaru de la provincia de Pisco, cuya capital vivió un apagón; las acciones apuntan contra domicilios de los candidatos; y se interrumpió mitin aprista en Ica y se suspendió en Pisco. En el Norte Medio se desarrolló intensa campaña por el boicot y contra las elecciones municipales, organizándose paro armado en el Callejón de Huaylas con múltiples acciones guerrilleras; fue un rotundo éxito en todo el Callejón sirviendo a un gran incremento del ausentismo electoral. Tanto el Norte Medio como el Sur Medio son, estratégicamente, de suma importancia para cercar Lima, como a nadie puede escapar.

Lima, la capital, con un tercio de la población nacional; macrocefálica capital de una nación oprimida y atrasada, gran concentración de poder económico, político y militar, espejo gigantesco de la crisis general de la sociedad peruana; inmenso tambor de repercusión nacional e internacional; pero a la vez y principalmente centro primordial del proletariado peruano y hogar de hambre y combate de inagotables legiones de masas populares, carne de la carne de nuestro heroico pueblo que brega inagotablemente, día a día, trabajando y combatiendo en la fábrica y en los barrios y barriadas. Es partiendo de estas características saltantes que se puede juzgar la importancia fundamental y trascendente de librar la guerra popular también en la capital; máxime si el camino del campo a la ciudad, de cercar las ciudades desde el campo, debe rematar, tras la ardorosa brega de la guerra prolongada, en la insurrección de las ciudades y principalmente de la capital; y más aún si tenemos en cuenta las peculiaridades de la guerra popular en el Perú, donde si bien seguimos el camino del campo a la ciudad, desarrollamos la lucha en ambos, siendo el campo, como sigue siéndolo aún, principal en tanto la ciudad es complemento como está sentado ya en "Esquema de la lucha armada" del 78, sancionado en el VIII Pleno del Comité Central. Así las cosas, partamos de que parte de la propaganda partidaria va a la capital para servir a su remoción ideológica y política más profunda; allí el proletariado y el pueblo acogen en su mente convirtiéndolo en fuerza de su brazo el mensaje que les llevan: la "Entrevista al Presidente Gonzalo"; la postal "Nueve años de guerra popular" o la publicación gráfica "Día de la heroicidad. Tercer aniversario" y el afiche del P. Mao "Nada es imposible para quien se atreve a escalar las alturas"; o la antología de Lenin sobre "El imperialismo es la antesala de la revolución social del proletariado"; o los folletos "La revolución proletaria y el revisionismo de Jruschov" y "Sobre la dictadura del proletariado"; o "En conmemoración del 40 aniversario de la Revolución China" y "El Partido, la guerra popular y el boicot".

Entre las acciones guerrilleras que han estremecido Lima en la 1ra. Campaña de Impulsar, en el tercio final del 89, tenemos, en propaganda y agitación armadas, las sucesivas campañas desenvueltas con las masas mas profundas, con el proletariado, la clase dirigente de la revolución y con las masas pobres de barrios y barriadas, base del trabajo partidario en la capital; esto aparte de las amplias campañas de volanteo en apoyo de la lucha de clases, apuntando siempre a lo más hondo que emerge transformando la vieja sociedad. Esta forma de lucha enarbola desde la simple pinta en las omnipresentes pizarras del pueblo, hasta los desafiantes murales de San Marcos que proclaman la rebeldía de la juventud; desde el mosquito vibrante en las manos, hasta el afiche que estampa guerra popular sobre los muros; desde la roja bandera comandada por la hoz y el martillo que anuncia el nuevo día, hasta las iluminaciones que desde los cerros encienden la noche con revolución; desde la furia condensada en el grito de protesta, hasta el estruendo desatado en la zozobra; desde el férreo espíritu de clase que anima las marchas, hasta el recio desborde de las movilizaciones armadas que revienta en bloqueos y llantas como teas, en molotoves y petardos solidarios; en síntesis, desde la idea que arma la mente hasta los brazos resplandecientes en acciones guerrilleras. Los sabotajes también se expresan, así el de Renasa, acción en apoyo de la lucha del proletariado minero, en setiembre; coches-bomba en las embajadas de la URSS y China y el Consulado de Estados Unidos, acción contra las dos superpotencias imperialistas y parte de la respuesta a la nueva ofensiva contrarrevolucionaria que, a nivel global, encabezan principalmente Gorbachov y Teng; acciones cumplidas en octubre. El incendio de ómnibus, como los diez quemados, también en octubre, así como otros antes y después, es otra forma de sabotaje de fuerte repercusión que golpea a las empresas estatales, principalmente, pues el Estado usa cada vez más políticamente esas empresas apuntando a quebrar las luchas populares. El apagón es otro tipo de sabotaje de cada vez mayor importancia y repercusión; en setiembre, octubre, noviembre y diciembre se han generado apagones de grandes dimensiones, no sólo abarcan desde Marcona, en Ica, hasta Chiclayo, en Lambayeque, pasando por el departamento de Lima y principalmente por la capital, sino que golpean toda la Costa y Sierra centrales; pero además su duración se extiende con todas sus secuelas más allá de los diez días; y en la solución de los problemas derivados se muestra nítidamente qué intereses protege el Estado y a quién beneficia, lo que se ve en a quienes atiende primero y mejor. El aniquilamiento selectivo golpeo contundentemente a soplones, enemigos recalcitrantes de la clase y del pueblo y elementos con deudas de sangre; baste señalar dos: primero el del comandante de la policía nacional y subjefe de la Interpol, quien en Ayacucho se bañó con la sangre del pueblo asesinando hijos de las masas. Segundo, aunque reciente, el del ex-presidente del Seguro Social (IPSS), F.S. Salaverry, cuchillo de todos los asegurados del Perú, traficante de la salud pública y asesino cotidiano de los jubilados del país; este aniquilamiento ha golpeado principalmente a la burocracia (uno de los sustentos fundamentales del Estado, sino el principal que es la fuerza armada); sin embargo, el lamento hipócrita de algunos, no es por el justamente aniquilado, simplemente es conciencia culpable de grandes burócratas opresores sobre cuyas cabezas pende la implacable justicia popular, que puede tardar pero llega. Los combates guerrilleros se concretaron en ataque al puesto policial del Mercado San Ildefonso; fueron aniquilados un teniente y cuatro cabos, quedando heridos un oficial y cinco subalternos, según lo dicen los propios periódicos; se cumplió el 2 de octubre. Y en la emboscada al ejército peruano; se emboscó un ómnibus que transportaba 35 o 40 elementos del servicio de inteligencia del ejército, en el cruce de la avenida Zarumilla y Jirón Pedregal, en el distrito de San Martin de Porres; fueron aniquilados cuatro, quedando quince heridos, algunos de gravedad, según informaron los propios periódicos de la reacción; acción cumplida el 15 de diciembre del 89.

Punto aparte merece el paro armado del 3 de noviembre. Este paro en la capital adquiría gran importancia pues iba directamente contra las elecciones municipales, por ello concitó la furia concentrada de la reacción, del revisionismo y de todos sus lacayos en general. Y movieron cielo y tierra en su contra. Pero viendo que era incontenible, acudieron a su gran argumento de siempre, la violencia desenfrenada, he ahí la causa proterva que desencadeno la brutal y desmesurada represión de la Plaza de la Victoria. En ella la policía nacional desato una vez mas su furia sanguinaria, arremetiendo contra el desplazamiento de los deudos y compañeros que por cientos y conducidos por el Comite de Familiares de Prisioneros de Guerra y Desaparecidos, se dirigían portando coronas, ofrendas florales y banderolas, al cementerio para rendir homenaje a los Héroes del Pueblo caídos en la Rebelión de las Luminosas Trincheras de Combate, y demás combatientes e hijos del pueblo que han dado su vida por la revolución y su sangre por la guerra popular; pero frente a la ignominia reaccionaria, brillo el desafiante coraje del pueblo, la aguerrida defensa de los combatientes y el apoyo de las masas.

Por eso mueve a profundo rechazo la condena a los infamemente atacados no solo por el enemigos recalcitrantes, sino por quienes llamándose revolucionarios, condenaron a los reprimidos y, en esencia, apoyaron al gobierno y a la reacción. Mas como la represión fue impotente para impedir el rumbo hacia el paro, amenazando frontalmente al electorerismo, la autodenominada Izquierda Unida salto al frente. H. Pease, candidato a la alcaldía de Lima por la IU, salió de gonfalon antiparo en defensa de la llamada "democracia" y contra del supuesto "terrorismo"; y convocó una cruzada anticomunista de rancio tufo fascista, bajo el membrete de "marcha", invocando la unión de todos los "demócratas" en un mitin el 3, el mismo día del paro. La cita se cumplió al amparo de los fusiles genocidas de las fuerzas armadas y policiales y bajo el manto "espiritual" de la Iglesia Católica; a ella concurrieron los candidatos, los capitostes de los partidos, entre estos los jerarcas revisionistas, y los caudillos de la burocracia sindical; y primero que nadie Vargas Llosa, el hoy ganador raquítico de la primera vuelta, con quien H. Pease se unió en expresivo abrazo de negra colusión y pugna; y a fin de cuentas, que sacaron la IU y su candidato, de este nuevo servicio meritorio: la derrota de Pease y la IU en las elecciones municipales del 89 y el gran descalabro de abril; justa y merecida paga. Pero la marcha anticomunista tampoco contuvo el paro; y el paro armado del 3 de noviembre fue un contundente e innegable triunfo del proletariado y del pueblo, un paso más en la incorporación mayor de las masas a la guerra popular. "No importa lo que digan los traidores!"

Mas es imposible hablar de la guerra popular, de la indeclinable brega que significa, sin tener muy presentes a quienes, hombres y mujeres, militantes, combatientes e hijos de las masas, combaten cada hora de las veinticuatro del día en las mazmorras de la reacción; a quienes hicieron de ellas Luminosas Trincheras de Combate en todo el país; a quienes a costa de su sangre nos dieron el "Día de la Heroicidad" en el hito de la rebelión histórica, 19 de junio del 86; y a quienes, sin hincar la rodilla jamás, enarbolando al tope el marxismo-leninismo-maoísmo, pensamiento gonzalo, siguen y seguirán luchando por el triunfo de la guerra popular, cualquiera sea la trinchera en que estén.

Este es el derrotero de diez años de guerra popular y, en síntesis, el gran desarrollo conquistado en el décimo año de la misma; su incontenible y creciente expansión concretada en la multiplicación de los Comités Populares Abiertos, plasmada precisamente en 1989, histórica victoria y trascendental paso hacia la conquista del Poder en todo el país. Así, pues, qué es el llamado "estancamiento del 89 ?; simple y llanamente un vómito negro más de la reacción y sus secuaces a sueldo. Sobre este imaginario "estancamiento" sustentan su cacareado y propagandizado "fracaso estratégico de Sendero" el cual pretenden apuntalar, además, con sus supercherías de "abandono del camino" y "no logro de metas". En qué se basan para parlotear sobre "abandono del camino"?, en nada que no sea el avance de la guerra popular en las ciudades, esto aparte de ser viejo planteamiento de la prensa reaccionaria levantado bastante en torno a las elecciones del 85, lo cual no es simple coincidencia; pero la práctica, criterio de verdad, comprueba, como fluye del recuento de acciones hecho, que el camino de cercar las ciudades desde el campo se aplica firme y consecuentemente; mas este camino, según nuestras condiciones especificas, lo aplicamos siguiendo la norma de desarrollar simultáneamente la guerra popular en campo y ciudad, siendo campo principal y ciudad complemento; además, el avance en las ciudades es también comprobación del desarrollo del camino del campo a la ciudad y, más aún, muestra de que el mismo apunta en perspectiva al traslado del centro de la guerra popular a las ciudades para la conquista del Poder en todo el país; todo lo que está en estricta conformidad con el proceso del camino de cercar las ciudades desde el campo; y, en consecuencia, la guerra popular en el Perú es la aplicación de la teoría de la guerra popular del Presidente Mao Tsetung, como parte del marxismo-leninismo-maoísmo, a las condiciones especificas de la revolución peruana.

Por otro lado, en que basan su chachara de "no logro de metas"?; en esto trafican arteramente con el secreto revolucionario, pues obviamente pueden difundirse políticas generales y hasta concretas de diversos campos pero no entrar en especificaciones que servirían al enemigo; y compitiendo por quien sirve mejor a sus amos, la reacción y el imperialismo, yanqui principalmente, vociferan "no han alcanzado sus metas", "no existe el Ejército Guerrillero Popular", "no hay Nuevo Poder", "no cumplieron con alcanzar equilibrio estratégico". En cuanto al Ejército Guerrillero Popular, si no existe que organización armada ha ejecutado mas de ciento veinte mil acciones guerrilleras? que organización armada desarrolla la guerra popular en casi todo el país? a quien combaten hace diez años las fuerzas armadas y las policiales reaccionarias?; nuestra práctica militar esta hecha de solidas realidades contundentes y solo una fuerza armada revolucionaria como el Ejército Guerrillero Popular puede cumplirla y mantenerla; la cuestión esta en que es un ejército de nuevo tipo y se construye, combate y desarrolla según otros principios, el Presidente Mao enseño:

"Ustedes combaten a su manera y nosotros a la nuestra; combatimos cuando podemos vencer y nos marchamos cuando no podemos"; gran principio comentado así en 1965: "En otras palabras, ustedes se apoyan en el armamento moderno y nosotros en las masas populares con una alta conciencia revolucionaria; ustedes ponen en pleno juego su superioridad y nosotros la nuestra; ustedes tienen sus métodos de combate y nosotros los nuestros". En cuanto al Nuevo Poder, desde el año 82 venimos destruyendo, demoliendo el Viejo Poder en el campo; generando, en consecuencia, vació de Poder, cada día mayor y en mas amplias zonas, como es archisabido y reconocido; es que ese vació de Poder queda como limbo político, como un interregno de la lucha de clases? es que alguien cree que se destruye el Viejo Poder e impera la nada? es que la destrucción del Viejo Poder no implica, como contraparte, la construcción del Nuevo Poder? no se entiende que destrucción del Viejo Poder y construcción del Nuevo Poder son dos términos de la misma contradicción?; pues bien, sobre la destrucción del Viejo Poder se crea el Nuevo, el de la dictadura conjunta, basado en la alianza obrero-campesina dirigida por el Partido y sustentado por el Ejército Guerrillero Popular; la cuestión es que, como lo dice el abecé del marxismo-leninismo-maoismo, el Nuevo Poder sigue en su desarrollo la fluidez de la guerra popular y, obviamente, la especificaciones de nuestra realidad concreta; pero, precisamente, con la multiplicación de los Comités Populares Abiertos, en 1989, el Nuevo Estado tiende a su estabilidad relativa En cuanto al equilibrio estratégico no se le puede traer de los cabellos ni como el tahur que saca un as de la manga; los problemas deben tratarse con seriedad, especialmente los militares por lo demás el punto claro y concreto: la defensiva, el equilibrio y la ofensiva estratégicas, como bien sabemos, son las tres partes de la guerra prolongada, siendo más larga la primera y, como lo demuestra la experiencia internacional, el desenvolvimiento de la segunda y tercera están más profundamente ligadas a complejas situaciones del conjunto de la lucha de clases en el país y de la situación mundial, pues llevan a barrer en todo el país el dominio de la reacción y del imperialismo y a la instauración de una República Popular en todo el ámbito nacional con la consiguiente repercusión en el mundo, comenzando por los países más próximos; ésa es la cuestión suscintamente y el rumbo que la guerra popular en el Perú sigue firme y ascencionalmente, con tenacidad indoblegable; se ha fijado fecha especifica para pasar al equilibrio estratégico? algún plan militar o campaña se fijó tal objetivo? es un "compromiso" no cumplido? una tarea ligada a las elecciones de la reacción? una "meta" de "Rematar el Gran Salto con Sello de Oro" o de otra campaña, como dicen?; puras elucubraciones tendentes a infamar la guerra popular, desprestigiarla ante las masas y sembrar confusión; pues, este engendro se propagandiza, precisamente, cuando, como dice la reciente sesión del Comité Central, la reacción peruana y el imperialismo tienen:

"Necesidad de desarrollar la guerra contrasubversiva, potenciando la acción militar, movilizando a las masas y aumentando la intervención yanqui principalmente", y cuando, tras el pretexto de luchar contra el narcotráfico, el propio imperialismo yanqui trama su mayor agresión directa contra la guerra popular; situaciones que ligadas al trascendental avance de la guerra popular en el 89, concretado en el paso de la guerra de guerrillas a la guerra de movimientos, muestran a las claras que el equilibrio estratégico está en la arena de contienda y la revolución se desenvuelve en momentos decisivos; esto también, claro está, dentro de nuestras peculiares condiciones concretas.

Así, en conclusión, el pregonado "fracaso estratégico de Sendero" supuestamente basado en el llamado "estancamiento" y apuntalado en las supercherías de "abandono del camino" y "no logro de metas", es simplemente una nueva siniestra campaña reaccionaria dirigida por el propio imperialismo yanqui; es parte de la guerra psicológica y del plan de potenciar la guerra contrasubversiva en marcha. Pero aparte de todo esto que busca en lo inmediato sembrar confusión en el pueblo peruano y socavar la ligazón entre las masas y la guerra popular; merece destacar dos cuestiones para desenmascarar más y marcar a fuego a quienes miserable y arteramente sirven a la reacción y al imperialismo como viles mercenarios. Primero, el soslayamiento de las condiciones concretas de la revolución peruana; cuestión que ellos obviamente no ven ni verán y que siendo siempre muy tenida en cuenta por nosotros desmiente, de paso, la negra imputación de dogmatismo. Y, segundo, que tras su podrido parloteo subyace el viejo criterio revisionista sobre situación revolucionaria que los lleva, hoy, a imaginarse, aunque no lo digan explícitamente, la existencia de crisis revolucionaria y que, por tanto, según ellos, no tomar el Poder implicaría el fracaso de la revolución en general y de la guerra popular en concreto; Lenin, recordemos, planteó tres requisitos para la existencia de crisis revolucionaria: uno que el Poder se le escapara de las manos a la reacción, Segundo que el revisionismo y el oportunismo no ejercieran influencia sobre las masas y tres que las masas cerraran filas en torno del Partido; sin olvidar lo especifico de la crisis revolucionaria en nuestro caso ligada al desarrollo de la guerra popular baste decir primero: la fuerza armada mantiene su capacidad de sostener parte del Viejo Estado, segundo: el revisionismo y el oportunismo aún siguen cabalgando sobre las masas mediante la burocracia sindical y gremial, y tercero: la guerra popular aún debe generar el gran salto en la incorporación de las masas lo que se da en la parte final de la misma. Así, lo que existe es situación revolucionaria en desarrollo creciente por la agudización de la lucha de clases y principalmente por la guerra popular, que no sólo persiste diez años sino que cada vez demoliendo más el Viejo Estado y construyendo un Nuevo Poder apunta a barrer cabal y completamente la caduca y podrida sociedad peruana de opresión y explotación; en consecuencia, la perspectiva de la actual situación revolucionaria en desarrollo creciente es la crisis revolucionaria o el auge de la revolución, en palabras del P. Mao Tsetung.

Estrechamente ligada al infundio del "fracaso estratégico" está la patraña de "división y rendición". La farsa de la "rendición" no es nueva, ya al comienzo de su gobierno el genocida demagogo, Garcia Pérez, y las fuerzas armadas la montaron; en "Desarrollar la guerra popular sirviendo a la revolución mundial" leemos:

"Siguió el genocidio de Lurigancho de octubre 85 tras el cual el reaccionario gobierno aprista montó la gran farsa de la `capitulación masiva de senderistas' en Llochegua y Corazón-Pampa, provincia de La Mar, departamento de Ayacucho; incluso, como se difundió por todos los medios, se escenificó la entrevista del `jefe supremo' (Garcia Pérez) con `dirigentes rendidos' a quienes acogió en palacio, escena filmada desde lejos de la cual nadie escuchó nada ni vio la cara de nadie por las invocadas `comprensibles razones de seguridad'. Mas el engendro fue rápidamente destripado al publicarse declaraciones del oficial de la marina que participó en el operativo que sirvió de punto de partida: `el mismo oficial al ser entrevistado por este corresponsal explicó que el centenar de personas, entre hombres, mujeres y niños, no se acercó a las bases de Corazón-Pata y Llochegua sino que fue reagrupado por los infantes de marina en las alturas de las serranías y conducidos posteriormente hacia ambas localidades.

Cuando se le preguntó al teniente `Aníbal si los campesinos, al momento de entregarse portaban armas, respondió que no...'; según `La República' del 25/X/85, (El subrayado es nuestro). Esa fue la famosa patraña de la `capitulación'".

Hoy nuevamente levantan el mismo traposo embuste buscando socavar la guerra popular y encubrir el nucleamiento al que por la fuerza someten al campesinado, para formar mesnadas repitiendo caducos moldes ya antes destruidos por la lucha convergente de las propias masas aherrojadas y las acciones guerrilleras; es evidente que con la reedición de mesnadas, impulsada por las fuerzas armadas, con mayor intensidad en los últimos meses, se apunta a reeditar el genocida baño de sangre de los años 83 y 84, dentro de sus nuevos planes y necesidades contrasubversivas. En cuanto al viejo sueño reaccionario de la "división de Sendero"; este cuento purulento vuelto a contar se "sustenta", como la cacareada "rendición", en el ya refutado "estancamiento" y "fracaso estratégico", y en volantes hechos y difundidos por las fuerzas armadas (parte de su guerra psicológica); Así como a supuestos "cansancio por tanta lucha", "arrepentimiento por excesos y muertes", "vida dura y condiciones difíciles", etc., falsedades que a las claras revelan las instituciones, organizaciones y plumíferos que son fuente de tales engendros, todos ellos sostenedores o defensores del Viejo Estado y la caduca sociedad peruana; enemigos acérrimos de la guerra popular que exculpan al Estado Peruano y a sus fuerzas armadas y represivas del diario genocidio que perpetran contra el pueblo; negadores del principio básico de la guerra, de la cuota que demanda aniquilar al enemigo , del aspecto de construcción que tiene la guerra; pesimistas a quienes hunde el pesimismo histórico de la reacción y del imperialismo a los cuales sirven, incapaces de comprender que la guerra popular está animada e impulsada por el optimismo de clase que le da el marxismo-leninismo-maoismo, pensamiento gonzalo y que cada combatiente del Ejército Guerrillero Popular se guia por el principio de "Servir al pueblo de todo corazón"; supercherías que, claro está, se encuadran también dentro de los planes de contrainsurgencia y apuntan contra la guerra popular y el Partido buscando sofrenar la brillante perspectiva revolucionaria. Pero además, sobre todo quienes tienen problemas internos derivados de sus propios errores y oportunismo, especialmente ligados con su persistente electorerismo, vociferan alborozados la supuesta existencia de dos posiciones en el Partido: "una militarista y otra política"; aparte de ésta errónea diferenciación, pues en el supuesto que elucubran, deberían hablar de una línea oportunista de derecha cuyo componente, en cuanto a línea militar, seria una posición militarista, línea burguesa opuesta a la del Partido, en qué basan tan peregrina elucubración, también en los despanzurrados "reveses y estancamiento del 89" y "fracaso estratégico"; solamente muestran su desesperación e impotencia ante el avance de la guerra popular que amenaza su nefasto cabalgamiento sobre las masas y remece sus capillas de beatos del cretinismo parlamentario. Mas toda esta chachara es su hojarasca ante la refulgente unidad del Partido, sólidamente sustentada en la base de unidad partidaria sancionada en el Primer Congreso y garantía insustituible de desarrollo incesante de la guerra popular.

Así las cosas, en síntesis, cuáles son las causas de fondo de la proterva patraña de "división y rendición": las elecciones generales que adquieren un carácter crucial para la reacción y sus lacayos, más aun con el debilitamiento mayor del sistema demoburgués derivado de la votación de abril y las negras perspectivas para quien salga electo en la segunda vuelta; la embravecida ola huelguística, contundente expresión de la violenta agudización de la lucha de clases que día a día asume más la consigna de Combatir y Resistir!; y el pujante y expansivo desarrollo de la guerra popular cuya brillante perspectiva es Conquistar el Poder en todo el país!.Estas son las tres causas de fondo que han llevado a las fuerzas armadas y policiales, indudablemente con la anuencia y apoyo de su "jefe supremo", el genocida demagogo, a montar la burda y ridícula patraña de "división y rendición" que nadie con dos adarmes de seso pueda tomar en serio; campaña venteada también, como parte de su guerra psicológica. Y cada quien, organizaciones, partidos, personajes, candidatos y lacayos, según su colusión y pugna en el seno de la reacción, así como sus apetitos y paga, ha traficado con tan grotesca farsa. Pero quien con más empeño de tahur ha traficado con el engendro del cual es coautor, ha sido Garcia Pérez; el genocida demagogo. La nefasta cabeza del gobierno más hambreador y mas genocida, de la historia peruana, quien, especialmente en los últimos meses, se desgañita pregonando la "derrota de Sendero", así, en su estilo ignorante de verdades elementales, menosprecio de la realidad y charlatanismo, dijo en abril último: "El terrorismo propuso una revolución social, una insurrección generalizada en todo el país. Y en eso fracasó, lo digo categóricamente"; qué busca García Pérez, presentarse él como victorioso y a su gobierno como exitoso para manipulando el descalabro del próximo gobierno retornar como salvador el 95; ése es su sueño, al que sirven también hasta algunos autoungidos revolucionarios. Esta es, pues, la gaseosa patraña de la llamada " división y rendición de Sendero" que como sus antecesoras se esfuma ante el torbellino de la guerra popular.

Y como no podía ser de otra manera, las elecciones generales, así como las municipales del 89, sirven para levantar un esperpento hecho de votos y cretinismo parlamentario, el vocinglero "primer y gran derrotado", la imaginaria derrota del boicot. Ya en las elecciones del 85 se chilló lo mismo; entonces Belaúnde, hoy conspicuo miembro del Fredemo sentenció "el gran derrotado es el terrorismo"; mientras Barrantes," el candidato natural de IU", quién hoy no alcanza ni el 5% de los votos emitidos, recitó: "Sendero luminoso fracasará... el resultado electoral del 14 de abril, con la presencia masiva del pueblo, constituyó el mejor rechazo al terrorismo", quién ha fracasado? dónde andará el descalabrado campeón de votos y urnas?; a la vez que, también como hoy, el actual director de "Expreso" pontificaba: "dos grandes derrotados hubo en la elección general del domingo: El senderismo...". Así, pues, la cantaleta no es nueva, la letra y la tonada son las mismas, aunque más angustiadas a la par de inverosímiles; ahora Garcia Pérez el candidato no inscrito pero que prepara su sueño presidencial del 95, quien en las municipales llamaba a votar en blanco o viciado pues, como decía, la cuestión era votar para "defender la democracia contra el terrorismo", el mismo 8 de abril decretó triunfal y arrogante: "Hoy verán que el pueblo en su inmensa mayoría, un 99 por ciento (sic; según el diario aprista Hoy), participa en la democracia a través del voto y sepultará el terrorismo mediante el acto comicial"; mientras los candidatos gananciosos, Vargas Llosa y Fujimori, con el énfasis e interpretación que satisfacía sus afanes, se unían solidarios saludando el "triunfo de la democracia y derrota del terrorismo", repicando y honrando la misma monserga reaccionaria; en tanto que H. Pease, el nuevo adalid de la llamada Izquierda Unida, desde la sima de su 7% de los votos emitidos, proclamaba: "Primer y gran derrotado Sendero"; todo en medio del coro obsecuente de medios de comunicación y plumíferos. De esto fluye una simple conclusión: el mismo libreto y personajes, defensa del orden existente y del Viejo Estado; sólo varían los actores, aumenta la publicidad y crece la demagogia. La misma grotesca farsa cada cinco años.

Las elecciones en su desenvolvimiento publicitario tienen una pauta: primero, elevar hasta los cielos la importancia de las elecciones y combatir "el siniestro plan terrorista de impedir las elecciones en todo el país, amenazando con cortar dedos y asesinar a quienes voten"; segundo, celebrar con bombos y platillos la "concurrencia masiva a las ánforas" (en el Perú votar es una obligación, y como lo dicen entendidos de no serlo no concurriría ni la mitad), así como el "triunfo de la democracia", el "fracaso del boicot" y la "derrota de Sendero", mientras se manipulan y adulteran los resultados especialmente de las zonas de emergencia y se oculta principalmente las cifras del ausentismo; y tercero, cuanto más tarde sea posible, comienzan a filtrarse las informaciones hasta la publicación de los maquillados resultados por el Jurado Nacional de Elecciones. Debe tenerse en cuenta este proceso para no dejarse desorientar por la fanfarria electorera y encontrar la verdad en medio de toda esa interesada barahúnda reaccionaria.

Pues bien, qué dicen los propios resultados electorales oficiales. Aparte de que cerca del 20 % de personas hábiles para votar no se inscriben en el registro electoral; el 21.2 % de los inscritos no concurrió a votar, porcentaje que se eleva al 27 % si solamente consideramos los votantes, incluídos quienes votaron en blanco o nulo; situándose así, como ya vieranos, a únicamente 0.6 % de Vargas Llosa que alcanzo la primera votación y 2.4 % por encima de Fujimori que obtuvo la segunda. En consecuencia, si comparamos las dos últimas elecciones generales del quinquenio, mientras el ausentismo en el año 85 alcanzo solo el 8.8 % de los inscritos, en abril del 90 el ausentismo ascendido hasta el 21.2 %; el ausentismo se multiplico, pues, por 2.5 veces; en otros términos, el ausentismo del 85 al 90, subió 12.4 %, reiteremos, del 8.8 al 21.2 %. Así, alguien con una pizca de sensatez puede hablar de derrota del boicot? o alguien con una brizna de objetividad puede decir "primer y gran derrotado Sendero"? La cuestión es sumamente clara y contundente, la táctica del boicot aplicada por el Partido, como parte de la guerra popular, es cada vez mas exitosa y rotunda, plasmando en la lucha de clases del país una tendencia creciente contra las elecciones, socavando así uno de los fundamentos del orden demoburgues, del Estado Peruano, dictadura encabezada por la gran burguesía. Tendencia antielectoral que en las municipales del 89, cuando también se vociferó una supuesta derrota del boicot, el ausentismo, según las proyecciones, alcanzó el 17 %; mostrando evidentemente un trascendental rumbo ascensional. El boicot, por tanto, es una realidad incontrovertible y su éxito indiscutible; y muestra palmariamente cómo la política de entorpecer las elecciones, socavarlas e impedirlas donde sea posible es altamente fructífera y, lo principal, genera una tendencia antielectoral, coadyuvando a la formación de la conciencia política del pueblo; táctica de boicot y tendencia antielectoral aplicada y forjada por la guerra popular, y desenvueltas como partes integrantes de la misma, muestra ejemplar de como utilizar las elecciones en función de desarrollar la guerra popular.

En cuanto a los votos nulos y blancos, alcanzan el 15.35 % de los votantes; esto es, en abril 90, 1.45 % más que en 1985. Sin! embargo, pese a aumentar, su incremento es mucho menor en relación i al ausentismo dando margen a pensar, fundadamente, en fraude con este tipo de votos y contra quienes los emitieron.

Muy expresivo es el siguiente cuadro comparativo; en el merece especial atención el incremento del ausentísmo, principalmente donde la guerra popular se desarrolla mas vigorosamente.

COMPARACION ENTRE ELECCIONES GENERALES DE 1985 Y 1990
Nulos y blancos(1)-------------Ausentismo (2)-------------
85908590
%%%%
Ayacucho35.841.317.148.0
Apurimac35.538.317.928.0
Huancavelica(3)---- 36.2----40.4
Pasco16.4525.713.0537.1
Junin16.8919.99.849.5
Huanuco26.6229.914.550.1
San Martin11.4926.7714.5 31.4
Puno24.528.459.0 23.0
Cusco23.622.5312.924.4
Cajamarca2.227.0315.827.0
Ancash22.9523.978.627.1
Ucayali13.017.8514.0530.0
La Libertad11.415.026.4518.0
Lima6.878.617.813.0

(1) Porcentaje en relación a votantes.

(2) Porcentaje en relación a inscritos.

(3) Documentos del JNE. no registran votos nulos ni blancos, ni hay suma de los datos para formula presidencial ni para senadores; sumando datos presidenciales arroja 70,781 sobre un total de 140,865 votantes.

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